lunes, 8 de septiembre de 2014

SANTOS osm

SIETE SANTOS FUNDADORES
(17 de Febrero)


Hacia el año 1240, mientras estaban en lucha el emperador Federico II y la Sede Apostólica, y en las ciudades de Italia reinaban las discordias y rivalidades, siete mercaderes florentinos, por su especial amor a nuestra Señora, hacía ya tiempo que pertenecían a una asociación laical llamada "Siervos de santa María", y, unidos por fraternal caridad, habían dado un espléndido ejemplo de vida evangélica y de servicio a los pobres y enfermos.

Los Siete, impulsados por el Espíritu, decidieron retirarse a un lugar solitario para dedicarse en común a la penitencia y la contemplación. Así, pues, renunciaron al oficio de mercaderes, dejaron sus casas, repartieron sus bienes entre los pobres y las iglesias y, vistiendo el sayal "de paño humilde y descolorido", propio de los penitentes de aquel tiempo, se retiraron primero a una humilde casa fuera de la ciudad; allí, perseverando en el servicio del prójimo y ayudándole en sus necesidades corporales y espirituales, dieron un admirable testimonio de caridaMás tarde, en torno al año 1245, para apagar sus sed de vida contemplativa y entregarse sin tregua a la oración, y para evitar también el peligro de que el jefe de la facción gibelina los obligara a volver a sus casas, siguiendo el consejo de Ardingo, obispo de Florencia, y de san Pedro de Verona -quien se encontraba en esa ciudad y aprobaba su espíritu y estilo de vida-, subieron a la soledad de Monte Senario, no lejos de Florencia, donde construyeron una casa de "material pobre" y erigieron una pequeña iglesia en honor de santa María.
Llevaban una vida austera y penitente, en la que algunos elementos provenían de la tradición eremítica, otros de la cenobítica: se ganaban el pan con el trabajo de sus manos, salmodiaban juntos, se ejercitaban en la oración solitaria, se abrían a la palabra de Dios en el silencio y la contemplación; y no rehusaban el trato con los que, agitados por dudas y ansiedades, subían a Monte Senario en busca de consejo y de caridad.

Su pobreza fue digna de elogio, como la atestigua el "acta de pobreza" de la que hace mención la bula "Deo grata" del papa Alejandro IV: por ella, fray Bonfilio, prior mayo de la iglesia de santa María de Monte Senario, y los demás frailes prometieron solemnemente que nunca tendrían cosa alguna en propiedad. Andando el tiempo, algunos fueron ordenados presbíteros.

Como su fama de santidad se iba propagando, fueron muchos los que pedían unirse a ellos, y así, con el tiempo, conservando el nombre de Siervos de santa María, adoptaron la Regla de san Agustín con las oportunas adaptaciones.    En cuanto al hábito que llevaban, el último redactor de la "Leyenda sobre el origen de la Orden" refiere que los siete Padres lo vistieron "para significar la humildad de la Virgen María y como recuerdo de los dolores que sufrió en la pasión de su Hijo".  Por todo lo cual, en los antiguos documentos, estos siete hombres son llamados con razón "nuestros progenitores" y "nuestros padres", puesto que ellos fueron los verdaderos fundadores de los Siervos de santa María. La Orden empezó enseguida a extenderse por la Toscana y otras regiones del centro de Italia, contribuyendo a una mayor difusión de la luz del Evangelio y del culto a la Virgen María.

El obispo Ardingo aprobó los primeros estatutos de los Siervos de santa María y según datos fidedignos, el papa Inocencio IV les concedió la protección de la Sede Apostólica y, además, aprobó su género de vida pobre y penitente. Su sucesor Alejandro IV, en 1256, confirmó la aprobación de su predecesor con la bula "Deo grata". Finalmente, después que, gracias a la gestión de san Felipe Benicio, fueron superados los obstáculos que se oponían a la vida y propagación de nuestra Orden, el papa Bendicto XI, en 1304, con la bula "Dum levamus" aprobó definitivamente la Orden de los Siervos de María. En esta última se lee una importante afirmación sobre el espíritu primigenio de la Orden: "Vosotros, por la gran devoción que tenéis a la bendita y gloriosa Virgen María, habéis tomado de ella el nombre y habéis querido ser llamados humildemente Siervos de la Virgen".
Estos siete hombres, que durante sus vidas habían permanecido unidos por el vínculo de una auténtica fraternidad, fueron luego objeto de una misma y única veneración. El papa León XIII, el año 1888, los canonizó a todos juntos con los nombres de Bonfilio, Bonayunta, Maneto, Amadeo, Hugo, Sosteño y Alejo. Sus cuerpos se conservan en Monte Senario, en un mismo sepulcro; así, un solo relicario guarda los restos mortales de aquellos que habían vivido siempre como hermanos.

Oración

Dios, Padre de misericordia, con inefable designio de tu providencia dispusiste que nuestra Señora, por medio de los siete santos Fundadores, suscitara la familia de los Siervos de María: concédenos que, dedicados plenamente al servicio de la Virgen, te sirvamos a ti y a nuestros hermanos con mayor fidelidad y entrega. Por Jesucristo nuestro Señor.


SAN ANTONIO Mº PUCCI
(12 de Enero)

Nació el año 1819 en la aldea de Poggiole, de la diócesis de Pistoya. A la edad de 22 años ingresó en nuestra Orden; recibida la ordenación de presbítero, fue enviado a Viareggio, donde vivió cuarenta y cinco años, hasta su muerte, ejerciendo de párroco. Fue nombrado prior conventual, luego provincial; desempeñó estos cargos, más que como superior, como un hermano que sirve y ayuda a los demás hermanos. Se dedicó plenamente al servicio de Dios y de nuestra Señora, y socorrió con generosa caridad a todos los fieles, en especial a los más necesitados. Murió el 12 de enero del año 1892. Fue canonizado por el papa Juan XXIII en el año 1962.

Oración

Dios nuestro, que hiciste admirable a san Antonio María en el servicio a la Madre de tu Hijo y en el ministerio pastoral, concédenos, con la ayuda de la santísima virgen, dedicar toda nuestra vida a la propagación del Reino de Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.


SAN PEREGRINO LAZIOSI
(4 de Mayo)

Protector contra las enfermedades de cáncer

Peregrino nació en Forlí hacia el año 1265. Siendo un joven de fogoso temperamento, junto con otros compañeros, arrojó de la ciudad con golpes e insultos a san Felipe Benicio que había intentado someter de nuevo a aquella población a la autoridad de la sede apostólica. Luego, arrepentido, pidió perdón a san Felipe y, más aún, inspirado por la gracia divina, ingresó en la Orden de los Siervos de María. Primero vivió en el convento de Siena y luego regresó a Forlí, en donde descolló  por su vida de penitencia por lo cual fue curado milagrosamente de una gangrena en una pierna, y su gran caridad para con los pobres. Fue canonizado por el papa Benedicto XIII en el año de 1726.

Oración  

Señor, Dios nuestro, que en san Peregino nos has dado un ejemplo admirable de penitencia y de paciencia, concédenos que, a imitación suya, soportemos con valor las pruebas de la vida y luchemos con alegría para alcanzar el premio eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.


SANTA JULIANA FALCONIERI
(19 de Junio)

Oriunda de Florencia, Juliana, atraída por la vida ejemplar de los primeros frailes Siervos de santa María, se consagró a Dios, dedicándose de lleno a la contemplación, a la penitencia y a las obras de caridad. Con razón hay que considerarla como una de aquellas piadosas mujeres que, viviendo en sus propias casas y vistiendo el hábito de las "Manteladas", adoptaban el estilo de vida de los Siervos. Juliana, de tal manera destacó entre este grupo de mujeres que, con el correr del tiempo, llegó a ser reconocida como "fundadora de la rama femenina" de la Orden. Se distinguió por su piedad mariana y especialmente por su enardecido amor a la Eucaristía. Murió alrededor del año 1341. Su cuerpo se venera en la basílica de la Anunciación de Florencia. Fue canonizada por el papa Clemente XII, en el año 1737.

Oración

Dios nuestro, que por medio de santa Juliana Falconieri, modelo de castidad y penitencia, hiciste florecer en la Orden de los Siervos de María una familia de vírgenes a ti consagradas haz que la Iglesia, esposa de Cristo, mantenga constantemente encendida la llama de la virginidad fecunda. Por Jesucristo nuestro Señor.

SAN FELIPE BENICIO
(23 de Agosto)

Felipe nació en Florencia a principios del siglo XIII. Ingresó en la Orden de los Siervos como hermano lego y, poco después, al descubrirse su sabiduría, fue ordenado sacerdote. En 1267 fue elegido Prior general, y ocupó ese cargo casi hasta la muerte. Gobernó la Orden con suma prudencia, la fortaleció con sabias leyes, y ante el inminente peligro de su extinción, la defendió con santa tenacidad. Ilustró a la Orden de los Siervos de María con la fama de sus virtudes y recibió en ella a muchos frailes que, como él destacaron por una vida evangélica y de fiel servicio a nuestra Señora. Con razón se le considera "Padre de la Orden". Murió en Todi el año 1285. El papa Clemente X lo canonizó en el 1671.

Oración

Dios nuestro, grandeza de los humildes, que por medio de san Felipe protegiste amorosamente a la Orden de los Siervos de María, la propagaste y le diste estabilidad con santas reglas, concédenos que, a imitación de tan insigne Padre, sirvamos fielmente a la Virgen Santísima y difundamos con ardor apostólico el Reino de Cristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

SANTA CLELIA BARBIERI
(13 de Julio)

Fundadora de las Mínimas de la Virgen de los Dolores

Nació en la localidad de Le Budrie, diócesis de Bolonia, el año 1847. Pasó su niñez y adolescencia en extrema pobreza. A los veinte años de edad, junto con tres compañeras, inició una agrupación con la finalidad de fomentar la educación cristiana de las niñas abandonadas por sus padres. Murió el año 1870, a los veintitrés años de edad. El papa Pablo VI la beatificó el año 1968. Fue proclamada santa por el papa Juan Pablo II el 9 de abril de 1989.
Del pequeño grupo reunido en Le Budrie nació la Congregación de las Hermanas Mínimas de la Dolorosa.







TODOS LOS SANTOS DE LA ORDEN DE LOS SIERVOS DE MARÍA

El 16 de noviembre celebramos la fiesta de todos los discípulos de Cristo que vivieron su experiencia cristiana en la Familia de los Siervos de María y hoy gozan de la visión del Señor en la Jerusalén del cielo; son hermanos y hermanas nuestros que en varias situaciones de vida -religiosa, consagrada, laical- siguieron al Señor inspirándose constantemente en la Virgen nuestra Señora y siguiendo las líneas fundamentales de la espiritualidad de los siete santos Fundadores.
Son hombres y mujeres para quienes el servicio fue norma de vida; la fraternidad, un ideal constantemente perseguido; la humildad y la misericordia, virtudes características; la amistad y la belleza, valores objeto de continua búsqueda; la sobriedad, un estilo de vida; la dedicación a santa María -la Sierva del Señor que acoge con su "fiat" el Verbo, la Mujer transida de dolor junto a la Cruz, la Reina de misericordia, la gloriosa Señora-, elemento irrenunciable y título de gloria de su compromiso religioso.

Hermanos nuestros por la común vocación, hoy bienaventurados en el cielo, son para nosotros intercesores, amigos, modelos. Y son testimonio fehaciente de la validez y dignidad de nuestra vocación de siervos de santa María.

Oración


Señor, Dios nuestro, conseva siempre en nosotros el espíritu de amoroso servicio, que con tanta abundancia concediste a los santos siervos de la Virgen María, padres, hermanos y amigos nuestros. Por Jesucristo nuestro Señor.

BEATOS osm

BEATO SANTIAGO DE VILLA
(15 de Enero)

"Defensor de los pobres"
Santiago nació en Citta' della Pieve (Umbria) hacia el año 1270. siendo abogado, se dedicó a reivindicar los derechos de los pobres y oprimidos. Con sus recursos pagó la restauración de una iglesia y de un hospicio situados fuera de la "Puerta del Vecciano", donde daba acogida a enfermos y necesitados y los servía con diligente caridad. Su defensa de los derechos de los pobres le atrajo el odio de un hombre poderoso, el cual valiéndose de unos sicarios, le tendió una emboscada y lo asesinó. Sus conciudadanos le honraron con el título de "Limosnero". Pío VII aprobó su culto en 1806.

Oración

Señor, Dios nuestro, por cuyo amor el beato Santiago no tuvo miedo de afrontar la muerte por defender los derechos de los pobres, concédenos que ninguna dificultad nos amedrente en la práctica de la caridad y de la justicia. Por Jesucristo nuestro Señor.

BEATO JOAQUÍN DE SIENA
(3 De Febrero)

Nació en Siena alrededor del año 1258. A los 13 años fue recibido en la Orden de los Siervos de María por san Felipe Benicio. Vivió en los conventos de Siena y de Arezzo dando un admirable ejemplo de devoción a la Virgen, de humildad y caridad. Su gran amor al prójimo le impulsó a pedir a Dios la gracia de padecer de por vida, en su propio cuerpo, la enfermedad de un epiléptico al que no había logrado confortar con sus palabra. Murió en el año 1305. El culto del beato Joaquín -la Misa y el Oficio- fue aprobado por el papa Pablo V en 1609.

Oración

Dios nuestro, que enseñaste al beato Joaquín, fiel seguidor de tu hijo y de su humilde Madre a servir con delicadeza a sus hermanos y aun a tomar sobre sí sus enfermedades, concédenos, por su intercesión, aprender a soportar nuestras penas y a compartir los sufrimientos de los demás. Por Jesucristo nuestro Señor.

BEATA ISABEL PICENARDI
(19 De Febrero)

Isabel nació probablemente en Cremona en torno al año 1428. Vivía cerca de una iglesia de los Siervos dedicada a san Bernabé y así tuvo ocasión de frecuentar a los frailes de nuestra Orden, cuyo hábito vistió. Se distinguió por la castidad y por su amor a la Eucaristía y a nuestra Señora. Murió en el año 1486. Pío VII aprobó su culto en 1804.
  
Oración
Suscita en nosotros, Señor, un espíritu de generosidad y de entrega, que, alimentado por la Eucaristía y el amor a la santísima Virgen, nos impulse como a la beata Isabel, a dedicar la vida al servicio de los hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor.



BEATO JUAN BENINCASA
(11 De Mayo)

Benincasa nació probablemente en Monepulciano el año 1375. Desde muy joven ingresó en la Orden de los Siervos de María y abrazó la vida eremítica y penitente. Murió alrededor del año 1426. Su cuerpo se conserva en la iglesia parroquial de san Leonardo en Monticchiello (Siena). El papa Pío VIII aprobó su culto en el año 1829.

Oración

Señor, Dios nuestro, que llamaste al beato Juan Benincasa a dar testimonio vivo de tu Hijo con una vida de soledad, trabajo y silencio, otórganos a nosotros que, fortalecidos por la oración y la penitencia, cumplamos cada día mejor los deberes de la vida cristiana. Por Jesucristo nuestro Señor.




BEATO FRANCISCO DE SIENA
(12 De Mayo)

Francisco nació en Siena el año 1266. Por amor a la Virgen, ingresó en la Orden de los Siervos de María a la edad de veintidós años. Ordenado presbítero, se distinguó por el ardor de la caridad, por el celo en la predicación, por la acertada dirección espiritual. Murió el año 1328. Su cuerpo se venera en Siena, en la basílica de Santa María de los Siervos. El papa Benedicto XIV aprobó su culto el año 1743.

Oración

Infunde, Señor, en nosotros la suave piedad y el amor fuerte con que tu siervo Francisco veneró a la Madre de tu Hijo y se entregó a la dirección espiritual de tu pueblo. Por Jesucristo nuestro Señor.



BEATO SANTIAGO FELIPE BERTONI
(30 De Mayo)

Nació en Celle de Monte Chiaro, de la diócesis de Faenza, el año 1454. Sus padres, en virtud de un voto que habían hecho, lo consagraron a Dios a la edad de nueve años en la Orden de los Siervos de María. Destacó por el espíritu de oración, por el fervor de la penitencia, por el amor a la sagrada Escritura y a las obras de los santos Padres. Ordenado de presbítero, dio pruebas de intensa espiritualidad en la celebración de los divinos misterios y de amor a la liturgia. Murió el año 1483. Su cuerpo se conserva en la catedral de Faenza. El papa Clemente XIII confirmó su culto el año 1761.

Oración

Dios nuestro, que enriqueciste al beato Santiago Felipe con un gran conocimiento de la sagrada doctrina y le otorgaste el don de celebrar con fervor los divinos misterios, concédenos a nosotros una sed insaciable de ti, fuente única de sabiduría y amor.


BEATO TOMÁS DE ORVIETO
(27 De Junio)

Tomás nació en Orvieto (Italia). Impulsado por su ardiente amor a la Virgen y por el deseo de alcanzar la patria celestial, ingresó en la Orden de los Siervos de María. Por su ideal de hacerse servidor de todos, pidió formar parte de los hermanos legos. Durante largo tiempo ejerció el oficio de "limosnero", distinguiéndose por su caridad, humildad y poderosa intercesión ante Dios. Murió en el año 1343. El papa Clemente XIII confirmó su culto en el año 1768.

Oración

Padre misericordioso, que en tu infinita bondad escuchas las súplica de los humildes, concede a tus hijos, por intercesión del beto Tomás de Orvieto, experimentar en esta vida tu consoladora presencia y conseguir en la otra la gloria eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.


BEATO FERDINANDO BACCILLIERI
(1 De Julio)

Beatificado en plaza san Pedro en Roma por Juan Pablo II el domingo 3 de octubre de 1999, presente una gran número de representación de la Familia de los Siervos y Siervas de María. El Postulador de la Causa de beatificación es fr. Tito m. Sartori.
Nació en Campodoso (Finale Emilia, Modena, Italia) el 14 de mayo de 1821, fue ordenado sacerdote en Ferrara el 2 de marzo de 1844. En 1851 aceptó una temporánea asignación en la parroquia de s. María de Galeazza (Boloña), de la cual el 22 de abril de 1852 fue nombrado párroco. Permaneció en Galeazza hasta la muerte que fue el 13 de julio de 1893.


En 1855 instituyó en Galeazza una fraternidad de la Tercera Orden de los Siervos y Siervas de María y en 1856 inició una comunidad femenina de vida consagrada que, en 1862 tuvo forma estable y se convirtió en la Congregación femenina de las Siervas de María de Galeazza, agregada a la Orden de los Siervos de María. De las biografías de Baccilieri se señala el cuidado de la Serva de María de Galeazza M. Gracia Lucchetta, Ferdinando Baccilieri, párroco “a pesar suyo”, Citta’ Nuova, Roma 1992 124 p.


BEATO UBALDO DE BORGO SANSEPOLCRO
(4 De Julio)

Ubaldo nació en Borgo Sansepolcro a mediados del siglo XIII. Ingresó en la Orden de los Siervos de María y se destacó por la santidad de vida y la aplicación al trabajo. Tuvo una profunda amistad con san Felipe Benicio, que entrando en agonía, al llegar a su lado fray Ubaldo, pareció revivir; poco después expiró en sus brazos. El beato Ubaldo murió en el convento de Monte Senario el año 1315. El papa Pío VII confirmó su culto en el año 1821.

Oración

Señor, Dios nuestro, principio de la unidad y fuente del amor, concede a tus hijos que, a imitación del beato Ubaldo y por intercesión suya, te glorifiquen con la santidad del cuerpo y la unión de los corazones. Por Jesucristo nuestro Señor.


BEATO ANDRÉS DE BORGO SANSEPOLCRO
(31 De Agosto)

Andrés, cautivado por las palabras y el ejemplo de san Felipe Benicio, vistió el hábito de los Siervos de María en el convento de Borgo Sansepolcro el año 1278. Por su amor a la penitencia y a la soledad se retiró a un eremitorio cerca del Borgo. Muchos ermitaños, atraídos por su consejo y ejemplo, se agregaron a la Orden, y el beato Andrés los dirigió paternalmente. Murió en el año 1315, mientras estaba entregado a la oración. El papa Pío VII confirmó su culto en el año 1806.

Oración

Señor, Dios nuestro, que por medio del beato Andrés llamaste a la Orden de los Siervos de María a numerosos ermitaños, y los uniste con los vínculos de la devoción a la Virgen y del amor fraterno, concédenos que en el servicio a nuestra Señora estemos unidos por los mismos ideales y obremos con paz y concordia. Por Jesucristo nuestro Señor.


BEATO JUANA DE FLORENCIA
(1 De Septiembre)

Juana de Florencia vivió en el primer siglo de la Orden. desde su juventud, venciendo los atractivos del mundo y vistiendo el hábito de la Tercera Orden, se dedicó al servicio de la Virgen con una vida casta y penitente. Algunas imágenes, de las que no pocas son significativas por su antigüedad y autoridad, la representan entre los santos más ilustres de la Orden: a veces la colocan al lado de san Felipe Benicio, o bien, la representan no sólo con un lirio, sino también con un libro en la mano. El papa León XII confirmó su culto en 1828.

Oración

Señor, Dios nuestro, que concediste a tu sierva, la beata Juana, la gracia de conservar la inocencia bautismal con una vida de continua austeridad, concédenos, por su intercesión, convertirnos con ánimo sincero a ti y servirte con un corazón limpio. Por Jesucristo nuestro Señor.


BEATO DE BUENAVENTURA DE FORLÍ
(6 de Septiembre)

Buenaventura nació en la ciudad de Forlí en torno al año 1410. Entrando en la Orden, se aplicó al estudio de la teología y obtuvo el grado de maestro. En la predicación dio muestras de gran valor y sabiduría. Ocupó numerosos cargos en la Orden, ejerciendo su servicio con extrema prudencia. Llevó vida penitente, amó la soledad, promovió la observancia regular. Murió en Údine el año 1491. Su cuerpo se conserva en la iglesia de santa María de las Gracias de aquella ciudad. El papa Pío X confirmó su culto en 1911.

Oración

Te suplicamos, Señor, que el ejemplo del beato Buenaventura y la predicación del Evangelio, produzcan en nosotros un sincero dolor de los pecados y un firme propósito de conversión y penitencia. Por Jesucristo nuestro Señor.


BEATA MARÍA GUADALUPE RICART OLMOS
(3 De Octubre)

Beatificada en la plaza de San Pedro en Roma por Juan Pablo II el 11 de marzo del 2001, es la primera mártir de la Familia de los Siervos y Siervas de María.
Postulador de la Causa de beatificación el Siervo de María fr. Tito M. Sartori. María Guadalupe Ricart Olmos fue en efecto asesinada, en el periodo de la guerra civil española, en Silla provincia de Valencia, el 2 de octubre de 1936.
Nació en Albal, a nueve kilómetros de Valencia, el 23 de febrero de 1881, a los quince años entró en el monasterio de las claustrales Siervas de María Pie de la Cruz  en Mislata (Valencia) y tomo el nombre de María Guadalupe.
Monja profesa, cubrió el cargo de priora del monasterio. El arresto de la sor María Guadalupe no tuvo lugar en el monasterio, sino en la casa de la hermana Filomena donde se había reparado en el momento más difícil de la guerra civil española.
Aprendida de la casa hacia las dos de la noche del 2 de octubre de 1936, es asesinada cerda de dos horas más tarde en un lugar llamado Sario, en el límite entre Picasent e Silla, en el camino provincial para Madrid.
De la Beata se señalan la breve y actualizada biografía: P. Tito M. Sartori, OSM, El amor ensangrentado. El martirio de sor María Guadalupe Ricart Olmos de la II Orden de los Siervos de María (23/02/1881- 2/10/1936). Postulación generale, Roma 1999, 73 p.



BEATO JUAN ÁNGEL PORRO
(26 De Octubre)

Juan Ángel Porro nació en el ducado de Milán el año 1451. Ingresó en la Orden y vivió primero en el convento milanés de santa María; más tarde, fue trasladado a Florencia. Se retiró a Monte Senario, permaneciendo allí casi veinte años, para dedicarse por completo a la penitencia y a la contemplación. Finalmente regresó a Milán, en donde se ocupó de manera especial de la cristiana educación de los niños. Murió el 23 de octubre de 1505. El papa Clemente XII lo proclamó Beato en 1737.

Oración

Interceda, Señor, por nosotros, el beato Juan Ángel, admirable por su empeño en promover la auténtica vida religiosa y en difundir la doctrina cristiana, a fin de que, fijo en ti nuestro corazón, perseveremos en una vida conforme al Evangelio y seamos inflamados de fervor apostólico. Por Jesucristo nuestro Señor.


BEATO JERÓNIMO “SANT´ANGELO IN VADO”
(10 Diciembre)

Jerónimo nació a principios del siglo XV en la ciudad de "Sant'Angelo in Vado". A temprana edad vistió el hábito de los Siervos de María en el convento de su ciudad natal, del que, por breve tiempo, debió ausentarse para llevar a cabo sus estudios. Ordenado sacerdote, regresó a su convento. Se distinguió por el amor a la soledad y al silencio, por el espíritu de contemplación, por el don de consejo y de prudencia. Murió en torno al 1468. El papa Pío VI aprobó su culto en el año 1775.

Oración

Interceda, Señor, por nosotros el beato Jerónimo, a quien tu llenaste de admirables dones del Espíritu Santo, a fin de que, llenos de la sabiduría de Cristo, actuemos en todas las circunstancias de la vida con prudencia y madurez de juicio. Por Jesucristo nuestro Señor.


BEATO BUENAVENTURA DE PISTOYA
(15 de Diciembre)

Buenaventura nació en Pistoya hacia el año de 1250. Impulsado por las palabras y el ejemplo de san Felipe Benicio a vivir una vida más santa, ingresó en la Orden de los Siervos y fue ordenado sacerdote. Como prior de varios conventos, manifestó excelentes dotes de saiduría y de humanidad. Durante el priorato en Montepulciano recibió la profesión de santa Inés, nativa de aquella ciudad, y la asistió en la fundación de su monasterio. Buenaventura murió en Orvieto hacia el año 1315. Pío VII confirmó su culto en 1822. Su cuerpo se venera en Pistoya, en nuestra iglesia de la Anunciación.

Oración

Infunde, Señor, en nosotros el don del consejo y la virtud de la prudencia, que resplandecieron en el beato Buenaventura, padre solícito y guía espiritual de muchos hermanos y hermanas consagrados a tu divino servicio. Por Jesucristo nuestro Señor.


CARISMA

CARISMA

El Servicio es un elemento esencial del carisma de la Orden. Este espíritu de Servicio tiene sus profundas raíces en las Sagradas Escrituras. En su ideal de servicio, los Siervos de María se inspiran antes que nada al ejemplo de Cristo, che se encarna en la figura del “Siervo del Señor” (cf. Is 42, 1-7; 49, 1-9; 50, 4-11; 52, 13-53, 12), que vino “para servir y dar la propia vida en rescate de todos” (Mc 10, 45) y esta en medio de sus discípulos “como aquel que sirve” (Lc 22, 27; cf. Jn 13, 3-17). Después en la humilde actitud de la bienaventurada Virgen que, llamada por Dios a a colabora en el proyecto salvador de la encarnación del Verbo, se declaró: “Sierva del Señor” (Lc 1, 38).

Para los Siervos el “ámbito del servicio es muy amplio: Dios, la Virgen, la Iglesia, el hombre, los frailes de la propia comunidad. El Servicio es la participación a las aspiraciones e inquietudes del hombre, la promoción de genuinas formas de vida cristiana;

- Servicio como la hospitalidad y acoger a los hermanos, especialmente los más humildes, la asistencia a los ancianos, a los enfermos, y a las personas necesitadas;

- Servicio son también las múltiples formas de compromiso apostólico, en particular el misionero;

- Servicio finalmente es: el estudio, el ejercicio de la autoridad, el compromiso de tener con todas las criaturas “solo relaciones de paz, de misericordia, de justicia y amor constructivo.”

INSPIRACIÓN MARIANA

La dedicación total a la bienaventurada Virgen, “especial refugio, madre singular y propia Señora” de los Siervos es otro de los elementos esenciales de la vida de la Orden de los Siervos de Santa María. Esta dedicación tiene sus raíces en el hecho mismo realizado por nuestros primeros Padres fundadores al inicio de su camino espiritual: ellos “temiendo su imperfección, pensaron rectamente ponerse humildemente ellos mismos y sus corazones, con toda devoción, a los pies de la Reina del cielo, la gloriosísima Virgen María, para que ella, como mediadora y abogada, los reconciliara y los recomendara a su Hijo, y supliendo con su caridad plena a su imperfección, intercediera para ellos la fecundidad de méritos. Por eso poniéndose con honor de Dios al servicio de la Virgen Madre suya, quisieron desde entonces ser llamados “Siervos de santa María”.

La Orden en efecto, siempre ha estado convencida de una particular presencia de santa María en su vida: en la hora difícil de los orígenes, a lo largo de los siglos, en el tiempo actual.

Ya en la época de los siete santos Padres y de san Felipe Benicio, los Siervos tuvieron clara conciencia que en el origen de la Orden estaba la figura materna y misericordiosa de Santa María, la Novella plantario, como el papa Inocencio IV, con una imagen de ascendencia bíblica (cf. Is 61, 3; Sal 143, 12), llama a la Orden en la bulla Ut religionis vestrae del 1 de agosto de 1254. Sin duda se conviertió en la mente de los frailes la plantatio Virginia, como la viña plantada por la Virgen y por ella custodiada y defendida.

A lo largo de los siglos la Orden ha sentido siempre cerca la bienaventurada Virgen, que  la veneraba con devoto servicio como Mujer del anuncio gozoso, de la misericordia real y de la compasión salvadora. La ha sentido cerca sobre todo en los momentos en el cual, los acontecimientos de varia naturaleza, habían amenazado la extinción y se corría el peligro de desaparecer parte de su patrimonio espiritual. En esos momentos la conciencia de ser la “religio Dominae nostrae” constituyó para la Orden un motivo de esperanza y una fuerza especial para la renovación de su compromiso evangélico.

En las Constituciones (normas internas) de la Orden del 1987 y en algunos textos propios de la Familia de los Siervos todo el misterio de la Virgen es propuesta a los Siervos para la contemplación y al obsequio, pero según la secular tradición de la Orden, algunos aspectos son puestos en relieve:

- La Encarnación del Verbo, acontecimiento en el cual los Siervos contemplan llenos de veneración la Santísima Virgen de la Anunciación, la mujer del “fiat” (cf. Lc, 1, 38), humilde y llena de fe: y de ella aprenden “a acoger la Palabra de Dios y a estar atentos a las indicaciones del Espíritu;

- La asociación de la Madre a la pasión salvadora del Hijo (cf. Lc 2, 34-35; Jn 19, 25-27), que determina la particular piedad de los Siervos hacia la Virgen de los Dolores;

- La maternal intercesión de la Virgen, Reina y Madre de Misericordia, a la cual los Siervos confiados se abandonan y a la cual misericordia se proponen prolongar en su vida;

- Su glorificación al cielo junto al Hijo, por el cual ella resplandece como la Gloriosa Señora, a la cual los Siervos ofrecen su devoto servicio y bajo el cual patrocinio se refugian.


FRATERNIDAD

n el texto de las Constituciones de los Siervos es clara la importancia de la comunión fraterna para la vida. La oración de Jesús al Padre para sus discípulos fueran una sola cosa como Él y el Padre son una sola cosa (cf. Jn 17, 11), el testimonio de la primitiva comunidad cristiana en el cual “la multitud de los que habían venido a la fe, tenían un solo corazón y una alma sola” (Hch 4, 32), el precepto de san Agustín che los frailes vivan “unánimes en la casa” y tengan “todo en común” entre ellos y finalmente el ejemplo de los Siete Santos Fundadores transmitido por el grande documento antiguo “Legenda de origine Ordinis hacen que la comunión fraterna sea elemento esencial de la vida de los Siervos de María. Sin este elemento no serían siervos de Santa María.

La comunión fraterna “caracteriza el modo de testimoniar el Evangelio;

- informa nuestro estilo de vida, nuestro trabajo y nuestra oración; determina la forma de gobierno de la Orden y da una peculiar huella a nuestro servicio apostólico;

- es el ámbito en el cual realizamos nuestro testimonio de pobreza evangélica y en el cual vivimos nuestro compromiso de obediencia a la Palabra de Dios y a las decisiones comunitarias;

- en ésta reconocemos una fuente de amistad y una salvaguardia de nuestra consagración al Señor en la castidad por el Reino;

- la comunión fraterna finalmente es el clima indispensable de la formación auténtica del Siervo de María y para su desarrollo integral de su personalidad.

MISERICORDIA

La conversión.

En la Iconografía de los Siervos, a menudo se encuentra la imagen de la Madre de la Misericordia que acoge a sus siervos y los protege de todo mal físico y espiritual, implorando gracias y misericordia de su Hijo; pero también a menudo se reconoce en esta piedad de los Siervos el camino que Dios llama constantemente la conversión, entendida como el constante dirigirse a Dios y el cotidiano progreso en el camino trazado por el Evangelio, es una componente característica de la espiritualidad de los Siervos. Esa tiene su raíz en la gran amonestación de Jesús, dirigido a quienquiera ser su discípulo: “Conviértanse y crean en el Evangelio” (Mc 1, 15) e implica una “orientación radical y constante de la comunidad y de los individuos hacia la novedad de Cristo”.

Para los Siervos de cada tiempo el dejar todo y las opciones realizadas por los Siete Santos Fundadores cuando se reunieron para seguir a Cristo y su Evangelio, constituyen un ejemplo convincente de la “Conversio Morum”

La Conversio morum exige en efecto, un estilo de vida austero, sobrio, penitente “de modo que para cada uno de nosotros se haga realidad la palabra del apóstol: ‘Los que son de Cristo Jesús han crucificado su carne con sus pasiones y sus deseos. Si por lo tanto vivimos del Espíritu, caminemos también según el Espíritu’ (Gal 5, 24-25).

María en el misterio de la Redención: la Virgen Dolorosa.

Para los Siervos de Santa María la devoción a la Virgen de los dolores se vincula al simbolismo del hábito negro, en el cual los hagiógrafos del siglo XIV reconocían un signo de la humildad de la Virgen y las penas sufridas en la pasión de su Hijo. La respuesta de san Felipe a dos frailes dominicos que le preguntaban sobre la Orden al cual pertenecía, y la visión mariana que según el autor de la Legenda de origine Ordinis, tuvo san Pedro Mártir ponen el hábito de los Siervos en relación con el misterio del dolor de nuestra Señora: “hábito de la viudez” de la Virgen, lo llama san Felipe; hábito que significa “el dolor que ella sufrió en la dolorosísima pasión del Hijo suyo”, precisa el autor de la Legenda de origine Ordinis.

Se trata de testimonios de la primera mitad del siglo XIV, que son objeto de creciente interés por parte de los historiadores de la Orden. En esos testimonios se puede reconocer el germen de aquella morosa atención hacia el misterio de la Virgen Dolorosa, que se desarrollará en los siglos sucesivos y constituirá uno de los elementos característicos de la espiritualidad de la Orden.

En efecto, el culto particular hacia la Virgen de los Dolores se expresa con devociones como la Corona de la Dolorosa, el Via Matris, y con una Misa votiva de los Siete Dolores que fue concedida para los frailes de la Orden el 9 de junio de 1668. En los siglos XVII-XIX encontramos un hecho importante en el desarrollo de la devoción dentro de la Orden: el 9 de agosto de 1692 la Virgen de los Dolores fue declarada titular y patrona de la Orden; punto de un largo proceso en el cual varias expresiones de piedad por parte de la Orden Seglar se dirigía hacia la Virgen Dolorosa –sea litúrgicas como populares- habían surgido y se había solidificado; pero también fue estímulo y punto de partida para la creación de otros ejercicios piadosos en honor de la Reina de los Mártires.

En las Constituciones (normas) de la Orden se encuentra un grande Epílogo che sintetiza la figura de la Madre de Dios en el misterio del la Redención y sus Siervos:
“ En este compromiso de servicio, la figura de María a los pies de la Cruz sea nuestra imagen conductora. Ya que el Hijo del hombre todavía esta crucificado en sus hermanos, nosotros, Siervos de la Madre, queremos estar como Ella a los pies de las infinitas cruces, para llevar consuelo y cooperación redentora”.